CHINA. De Beijing a Sichuan

Nuestro recorrido sigue bastante intenso e interesante. Confirmamos lo increíble de la organización china después de nuestra primera noche durmiendo en el tren. A diferencia de otros trenes en el mundo, no hay clases ni categorías. La diferencia en el precio está dada por la altura a la que se quiera dormir. Hay tres niveles de literas y entre más arriba es más barato. 

A pesar de las magnitudes (trenes gigantes, miles de personas...), todo funciona cronometrado, con sus salas de espera, inmensas y todos los pasajeros bajamos organizados a los andenes para coger el tren. Así en cuestión de minutos, el tren sale puntual. Las literas están limpísimas y el controlador tiene un fichero con los billetes y despierta a los pasajeros cuando llegan a destino. Es increíble, incluso tiene grifos con agua hirviendo en las estaciones y en los vagones para prepararse el te. 

De Beijing fuimos a Pingyao, una ciudad amurallada, muy turística (demasiado), pero todo muy bien puesto, con gusto. Nuestro primer hotel ha sido una casa antigua, con patios, por 8€.

Antes, visitamos unas cuevas budistas impresionantes, con esculturas en piedra de tamaño faraónico, de 1500 años de antigüedad, en Datong.

De momento, fuera de la capital, todo funciona de forma similar. Las ciudades aunque no tienen el gran desarrollo de Beijing son bastante modernas y están trazadas de igual manera. Pero se siente mas jaleo. Todas las ciudades son enormes, con millones de personas, pero los pueblos son tranquilos y menos poblados. Se ve mucho dinamismo, obras en todo lado y nuevos barrios con mas de 10 bloques de mas de 20 plantas o mas, construyéndose a la vez. Se ven muchas autopistas de tres carriles y todo fluye.
La peor ciudad de momento ha sido Xi'an, mucho ruido, la gente menos cordial, algo caótico el tráfico, aunque están construyendo metro (también en Chengdu). Si no fuese por la armada de terracota seguro que nadie vendría. Es impresionante el ejercito que se hizo construir el emperador para vigilar su tumba, mas de 7.000 figuras de soldados, de tamaño humano. Aunque solo hay expuestos unos 1.000 se hace uno a la idea de que a estos chinos nunca se les ha puesto nada por delante y son capaces de hacer cosas inimaginables.

Hemos visitado uno de los 4 montes sagrados, uno budista, el Emei Shan. Nos ahorramos la entrada porque ese día se cumplía 1 año del terremoto que causó muchos daños en la región. Por supuesto estaba llenísimo de gente y por supuesto sentimos por fin las aglomeraciones. Nos imaginábamos que podríamos caminar por el monte, pero los caminos están todos con escaleras y con tanta gente se disfruta menos. Pero por lo menos nos salió gratis y vimos cultivos de te, arroz y como vive la gente rural.

También visitamos el buda gigante en Leshan, el más grande del mundo. Espectacular, lo malo es que la cabeza la han restaurado de mala manera y se ve como un parche.

Y ya estamos en la región de Sichuan (cuatro rios), tierra de bambúes y de pandas, aunque pocos quedan. De momento, los cultivos que hemos atravesado se ven supercuidados, hombres y mujeres trabajando por igual (no solo en el campo, en todo, incluyendo la construcción), todo superlimpio. Tenemos ganas de ver lo rural, porque no todo puede estar tan bien puesto, o si?

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