CRONICA BOLIVIA SUR



Mayo 2016
Hola a todos, familia y amigos!
Estamos frente al Pacífico en Iquique al borde del enorme desierto de Atacama.
Pasando tan sólo unos días de nuevo por Chile y regresamos a Bolivia para seguir recorriendo este país.
De momento, hemos pasado 2 semanas por el sur boliviano. Muchas emociones!
Cruzamos la frontera entre La Quiaca- Argentina y Villazón- Bolivia, en pleno altiplano, a unos 3.500m. Tierras de llamas y minas.
Sorprendidas de ver por una vez el "libre tránsito" de personas en esta frontera, cuando otras fronteras de Argentina están tan controladas. Dicen que hay 1 millón de Bolivianos en Argentina (son sólo unos 10 millones de habitantes en Bolivia).

Nosotras pasamos por migración y, oh sopresa, nos pusieron sólo "30 días" de permanencia en Bolivia, pero se puede ampliar este mes en las oficinas provinciales de migración (en el resto de países en Sudamérica suelen poner 90 días).
Bienvenidas al Estado Plurinacional de Bolivia!

Efectivamente, una realidad bien diferente. Gentes originarias, muchas mujeres con sus trenzas, sombreros y polleras. Muchas vendedoras en las calles. Mercados. Pocos coches y mucho transporte público, correcto y barato. Entramos de lleno en zona 100% andina y tradicional!
Llegamos en buen momento para el viajero a Bolivia. Las principales rutas están pavimentadas y recorrer este gran país (1 millón de km2), situado entre Andes y selva amazónica no requiere ya de tanta paciencia.
Así en poco más de una hora llegamos a Tupiza, entre quebradas y cañones, variedad de colores, minas. Un pueblo tranquilo, con sus mercados campesinos y su cuidada plaza, buena toma de contacto con el nuevo país.
Nos quedamos en casa de Alcira, gracias a nuestra amiga Rosi de Catamarca. En Bolivia la comunidad de Couchsurfing es bastante limitada, pero hay hoteles baratos (se consigue habitación básica con baño compartido por unos 10 €).
Estuvimos unos días ayudando a Alcira en sus numerosos proyectos, una mujer que ha viajado mucho por todos los continentes con proyectos de comunidades campesinas. Así es que estuvimos haciendo pompones de lana de llama, aprendimos como funciona la "termo-cocina" de fibra de llama, fuimos a la cárcel donde está haciendo talleres de trabajo.
Y recorrimos parte de los alrededores en su camioneta, Ainara al volante, carreteras de ripio, atravesando ríos, piedras, polvo... Aventura por unas horas, de rally por estas tierras! Por cierto, el Dakar ha cruzado a Bolivia en los últimos años y no faltan carteles en todos los pueblos del sur de Bolivia.
Días diferentes por Tupiza. Muchas gracias a Alcira, su mamá Alejandrina y su hijo Jorgito!
Seguimos por la buena carretera, 300 km más al norte, casi vacío terrenal, sin tráfico, entre piedras y miles de cáctus rumbo a Potosí. Casi 6  horas de bus por menos de 5 €!

Potosí, la ciudad más alta del mundo, a unos 4.100 m de media. Rodeada de puna, tierras de altiplano secas e inhóspitas, pero al pié del Cerro Rico, una montaña super-rica en minerales. Casi 500 años de explotación minera y la siguen explotando! Cuanta plata no salió de acá en tiempo de los españoles! "Bien vale un Potosí"!

Así es que no faltan iglesias de elaborados pórticos, la enorme Casa de la Moneda (una verdadera caja fuerte de edificio), calles coloniales (aunque muchos edificios tienen menos de 200 años), cuestas y barrios al pié de las minas.
Subimos en bus urbano hasta el cerro. Hay decenas de cooperativas, cada una tiene una boca de mina. Se trabaja en condiciones precarias de martes a viernes y como era fin de semana no había actividad. Los mineros dicen se la pasan "chupando" (bebiendo alcohol) durante el descanso, ganan buen dinero.
Sonia se adentró en una galería linterna en mano, siguiendo a una jóven guía. 20 Bolivianos (unos 3 €). Muchas mujeres de mineros ofrecen estas visitas.
Tuvimos mucha suerte una vez más en Potosí al quedarnos con Ruth, amiga de Alcira, en su agradable casa en pleno centro. Una mujer, arquitecta de profesión, empresaria, viajera, apasionada por la cocina que la llevó a tener un concurrido restaurante en su Potosí. Muy interesante encuentro! La vida nos volverá a juntar, esperamos.

Bajamos hasta Sucre, literalmente, salimos del frío altiplano, para llegar a estas tierras más cálidas, a unos 2.800 m. Antigua capital de Bolivia, ha conservado un centro colonial todo blanco (recién están repintando), de finales del 1800, con una iglesia por cuadra y agradables calles para recorrer, con muchos turistas deambulando. Un centro ordenado, incluso su mercado central, con secciones y mucha comida, práctico para el viajero. Probamos los almuerzos típicos, sopa y segundo, mucha papa, pasta y arroz, por menos de 2 €!

Regresamos al “helado” altiplano (estamos en pleno otoño y se siente llegar el frío),
recorriendo tierras peladas, rebaños de llamas y alpacas, desiertos y minas, por una estupenda carretera nueva llegamos a Uyuni.
Cientos de agencias de tour-operadores: salvo que dispongas de un 4x4 propio,  es la única manera de visitar los alrededores.  Todos ofrecen las mismas rutas y servicios similares, aunque “no te fies del vecino, sus coches son malos, su tour no es igual”, etc., etc.
Como teníamos precio de referencia, en tan sólo 2 intentos, conseguimos nuestro tour. Uyuni a San Pedro de Atacama, 3 días, en pensión completa, por 600 Bolivianos (menos de 80 €), más los 20 € que cuesta entrar a la reserva altiplánica junto a la frontera chilena.

No nos gustan los tours, pero hay que reconocer que los bolivianos lo tienen todo muy bien organizado y nos dieron un servicio muy bueno. Sobre todo, cuando estás a más de 4.000 m, por zonas despobladas. Conduciendo por pistas (algunas casi “imposibles”), durante horas. Menos mal caímos en manos de un conductor experto, Benito, respetuoso y sencillo. Compartimos plan con 2 franceses, una canadiense y un gringo. “Benito, tú tienes juguetes para fotos? Dainosaurio y eso?” Y no faltaron fotos “divertidas” en el salar! Ya vereis!

Tres días intensos y variados. Una veintena de Toyotas en el mismo circuito, pero sin agobios de gente. Eso sí, nos tocó madrugar por un par de días y adaptarnos a los ritmos, “20 minutos para tomar fotos, sí?”.

Recorrimos parte del Salar de Uyuni, el más grande del mundo. A unos 3.800 m de altura. Una enorme superficie plana con escamas de sal, cientos de islotes cubiertos de cáctus. Blanco y azul del cielo, volcanes cercanos. Una sensación bien especial, de silencio y luz.

Tan sólo unas pocas comunidades habitan la región. Explotando las salinas, fabricando bloques de sal (dormimos en un hotel de sal al borde del salar, es el material de construcción de la zona), criando llamas y alpacas o cultivando quinua, un cereal de gran altura que casi no necesita agua. Dura vida en el altiplano. Frío intenso, sobre todo al meterse el sol, fuertes vientos.

Algunas comunidades situadas en la ruta turística acogen a los tours. Han construido sencillos hoteles y ofrecen un servicio correcto. Menos mal hay mantas de lana suficientes ya que las noches son heladas.

Del salar, durante un par de días, subimos por encima de los 4.000 m, incluso alcanzamos los 5.000! Volcanes algunos activos con fumarolas, lagunas multicolores ricas en sales y minerales con flamencos y gaviotas, desiertos, rocas, geiseres. Pura geología, un deleite para los ojos, ya vereis las fotos.

Así llegamos a la frontera de Bolivia y Chile, a más de 4.000 m en mitad de la nada, al pié del volcán Licancabur (alcanza casi 6.000m).
Unos 400 km de pistas desde Uyuni!
Frontera lugar de transfer entre 4x4 bolivianos y furgonetas nuevas chilenas.
En menos de una hora y por una carretera nueva asfaltada (sigue por el altiplano para conectar con Argentina), bajando unos 2.000 m entre volcanes y tierras secas llenas de cicatrices, llegamos a San Pedro de Atacama. A descansar!

Un lugar increíble, toda esta región de Uyuni-Atacama. Los paisajes quedarán grabados en nuestras retinas. Imágenes de otro mundo!

Os dejamos con las fotos.

Muchos besos y abrazos desde el desierto más seco del mundo, Atacama.
Ainara&Sonia


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